
-¿Vaan? Tú... eres Vaan... -en una palabra, estaba alucinada, porque jamás pensé que podría ser el, antes de que pudiera volver a decir nada, se tiró sobre mi y me tapó la boca con tanta fuerza que dí un respingo en el suelo, pero instintivamente mis ojos miraron hacia el corredor que estaba a escasos dos metros de mí-. Hum... - intenté gritar, pero Vaan había sido mas rápido previniendo mi reacción.
-¿Qué demonios...? -le escuche murmurar con seriedad.
Se me empañaron los ojos, aun no sé si de furia, tristeza o desesperación. Pero con aquellos hombres que rastreaban en busca de los indefensos supervivientes estaba Caín, mi Caín... a poco más de un metro de mi, casi podía tocarle, pero su expresión... seria, oscura y tan aterradora... tenía los ojos teñidos de rojo, aquel rojo que se le ponía cuando estaba lleno de furia.
-¿Habéis encontrado a la humana? -preguntó, pero casi no reconocí su voz, mas ronca, áspera...-. Tiene que estar viva.
-Sí, señor.
-Tú, mira entre los cadáveres, si está allí, os mataré a todos.
-¡Entendido! -el hombre corrió a revisar.
-Creemos que algunos supervivientes han escapado, podrían ir como refugiados a la ciudad de Tenhar. Eso sería un problema para nosotros. Sin contar que aun no hemos encontrado al Rey Vaan.
-Le encontraremos, no se podrá quedar parado viendo como matamos a su gente, le conozco bien... -contesto Caín con indiferencia mirando a su alrededor-. No creo que tengamos nada mas que hacer, avisa a la división Luna, les mandaré que busquen a la humana.-terminó.
-Pero... mi señor. La división Luna... ¿está usted seguro? -parecía aterrorizado solo por escuchar el nombre.
-¿Pones en duda mis ordenes?
-N... no, mi señor.
Unos minutos después desaparecieron dejando tras ellos un camino de muerte, yo estaba tiesa, aun agarrada por Vaan no podía creer absolutamente nada de lo que mis ojos habían captado, no podía ser real.
-Esto es una pesadilla... -me dije a mi misma-. Tiene que serlo.
-Ojala fuese así, pero yo también lo he visto... -contestó Vaan recostándose contra la piedra, aun tenso por los momentos vividos-. Sólo nos faltaba esto...
-¡No! El no es así, no es malo.
-Escúchame May. -me miró fijamente-. Caín es dos caras de una misma moneda.
-A que... ¡A qué te refieres con “dos caras de una misma moneda”? -pregunté-El no es... no es malvado. -insistí mientras sostenía a Lyx, que se había quedado dormido de repente, y es que su mente no daba a basto.
-Verás, es un poco complicado... Caín, al igual que Licaón tienen su parte humana, pero nacieron de dos seres incompatibles, y a decir verdad, sus padres no eran tan buenos como te pueden haber contado. Tenían un corazón de piedra, aun que les entiendo. -suspiró y se quedó pensativo durante unos segundos-. Aquellos dos hombres sufrieron y el sufrimiento trae odio. Con esto te quiero decir, que dentro de ellos, su corazón está partido.
-Me da igual lo que digas, yo sé que ambos serían incapaces de hacer algo como esto. -me levante con Lyx aun entre mis brazos y señale el lugar-. Están... están todos muertos.
Vaan cerró los ojos y suspiro, dio por zanjada la conversación y decidió que era mejor ponerse en marcha antes de que el pequeño demonio despertase y viese a sus padres y amigos tumbados en un enorme charco de sangre.






